viernes, septiembre 28, 2012

Nudo en la garganta

, by Daniel Paredes

Microcuento inédito de Daniel Paredes ©

—Madre, tengo un nudo en la garganta.
—Por qué no se afloja la corbata, hijo.
—Me refiero a otro nudo, madre.
—¿Será el nudo de los zapatos? Pero fíjese, hijo, que ese nudo no está en la garganta.
—¿Cómo que no, madre? Está en la garganta del zapato. El zapato tiene un nudo en la garganta.
—¿Usted cree que el zapato anda preocupado, hijo?
—No, madre; el que está preocupado soy yo.
—¿Qué le pasa?
—Tengo un nudo en la garganta.
—¿No traerá los zapatos atados al cuello, hijo?
—No creo. Esta mañana los aseguré contra mis pies y de ahí no se han movido.
—No se confíe, que yo los vi corretear por el pasillo llevándolo a usted encima. Eran dos zapatos, uno negro y el otro también, con sendos nudos en las gargantas. Piénselo bien, hijo; ¿no será ése el nudo de la cuestión?
—El nudo de la cuestión está en mi garganta, madre.
—Haberlo dicho antes, hijo: lo que usted tiene es un nudo-de-la-cuestión en la garganta. Mire que puede ser peligroso. ¿Por qué no se lo opera?
—Tengo miedo, madre, póngase en mis zapatos.
—¡Ni loca! No son mi talle y además son de hombre.
—No son de hombre, son míos. Y lo que quiero decir es que se ponga en mi lugar.
—¿Usted quiere que yo me opere de su nudo-de-la-cuestión-en-la-garganta?
—Sí, madre, hágame ese favor.
—No sé, hijo; de sólo pensar en un bisturí, se me hace un nudo en la garganta.
—¡Gracias, madre! ¡Ya me siento perfectamente!

Daniel Paredes, Coordinador de taller Tierra de Trampas

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